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Nunca es demasiado tarde para aprender inglés

El origen de los fracasos es que las personas buscan explicaciones para no aprender un segundo idioma. La edad y la falta de habilidad impiden tomar medidas para lograr ser bilingüe.

Benny Lewis, es un políglota que aprendió su segunda lengua cuando tenía 21 años.  Lewis encontró que todos los que tuvieron éxito aprendiendo una lengua lo hicieron gracias a que superaron un sin número de dificultades.

La primera recomendación, es que hay que dejar de idealizar: cuando aparece una persona que sabe varios idiomas, la primera excusa que viene a la mente es que “la tuvo fácil”: tenía padres ricos y tuvo la oportunidad de ir a un colegio bilingüe, etc. En otras palabras, no tuvo que esforzarse. Sin embargo, eso no es tan cierto.

Henry Ford, fundador de la compañía de automóviles que lleva su nombre, tenía una frase sobre el éxito o fracaso del aprendizaje: “Tanto si crees que te irá bien, como si crees que te irá mal, tienes razón”. La conclusión que hay detrás de esta locución es que hay que dejar las excusas de lado: nunca se es demasiado viejo para aprender, tampoco se necesitan habilidades especiales para lograrlo, y la falta de tiempo no es un argumento válido porque siempre es posible conseguir un espacio para estudiar. Lewis recoge en su libro que las principales herramientas para ser bilingüe dependen de uno mismo: estar interesado, sacar tiempo y trabajar en el aprendizaje. Se necesita desarrollar pasión por el idioma y la cultura, porque aprender una lengua es abrir una puerta a una forma diferente de ver el mundo.

Otro de los consejos que brinda Lewis es que no hay que temer cometer errores: es natural dentro del proceso de aprendizaje. La diferencia con los niños es que pueden hablar, equivocarse, jugar en inglés y vivir en el idioma. En cambio, los adultos suelen concentrarse en libros de gramática porque consideran que aprender una lengua es como presentar un examen, que por cada error, se pierden puntos hasta reprobar.

En el mundo real se pueden cometer muchos errores gramaticales y aún así, comunicarse efectivamente. La idea es empezar a hablar con palabras simples: “no es necesario decir: “Señor, me podría decir, por favor, en dónde se encuentra el baño, para conocer la ubicación del baño”, sino que se puede comunicar el mismo mensaje en un nivel básico del idioma y lograr que el interlocutor comprenda el mensaje: “Baño, dónde”. “Hay que soltarse e intentar”, aconseja Lewis.

Otra estrategia es crear bloques de aprendizaje en el que los conocimientos de vocabulario o gramática no queden aislados, sino que se les da sentido en un contexto más amplio. Lo mismo funciona en otras disciplinas, Matemáticas, Ciencias, Historia y Biología: hay que atar la información aislada y entender el porqué. Después de haber entendido la razón, es importante autoevaluarse: crear preguntas y tratar de responderlas, para darse cuenta si realmente se consolidó el aprendizaje.

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